Comentarios de libros

La novela que jamás presenté

Ahora que ha transcurrido una semana desde el Día del Libro, jornada que marca los tiempos para que los escritores nos afanemos en promocionar nuestras obras con peor o mejor fortuna, quiero contaros el caminar que ha tenido la única de mis novelas que jamás presenté...

No siempre ganan los buenos”, desde el 2005 hasta hoy:

El primer concurso al que la mandé, convocado para escritores menores de 35 años, quedó desierto, dos meses más tarde obtuvo el premio de Narrativa de la Diputación de Guadalajara en 2005, con 10.000 euros en metálico y publicación.

Fue publicada por Ediciones B, aunque la primera edición fue no venal y te la regalaban en El Corte Inglés comprando la última novela de Patricia Cornwell. En el contrato que firmé, se comprometían a publicarla en bolsillo y ponerla a la venta al año siguiente. En teoría, el premio conllevaba la publicación y la promoción del autor, pero en la editorial me convencieron de que la estrategia de El Corte Inglés ayudaría a darme a conocer.

No siempre ganan los buenos. Nacho Guirado de Nacho Guirado: Muy Bien Encuadernación de tapa blanda (2006) 1? Edición | Grupo Letras

Antes de salir en B, se pusieron en contacto conmigo desde la Diputación de Guadalajara pidiendo el borrador de la novela. Nadie le dijo que ese año la publicación sería externa y estaba preparando la habitual edición de premiados. Habría sido divertido ver la edición paralela.

La sinopsis que venía en la contraportada de esa primera edición contaba el final del libro. Esto causó tal enfado a un lector que, pensando que había sido cosa mía, me escribió una carta insultándome, al final de la carta me decía que para poder prestar el libro a sus amistades había tenido que arrancar esa tapa.

A los pocos meses, la editorial pone a la venta mi segunda novela con ellos: ”Muérete en mis ojos”. De “No siempre ganan los buenos” no se ha hecho ninguna promoción y yo comienzo a olvidarme de ella. Pero de repente empiezo a recibir opiniones de lectores de… ¡México! En la editorial no sabe cómo ha llegado la novela -de contrato no venal- a su sello de México. Mi editora y la que era directora de B en España ya no trabajan en la editorial. Como en México sí han vendido los ejemplares, deciden facturarme por casi 2000 libros vendidos. Será la primera y última facturación que me llegue de México.

Un año después, por fin sale el libro en formato de bolsillo a la venta en España. Esta vez, con la sinopsis de la contraportada escrita por mí, sin que se desvele el final, claro.

NO SIEMPRE GANAN LOS BUENOS: EDICION REVISADA BEST SELLER ZETA BOLSILLO: Amazon.es: Guirado, Nacho: Libros

La mayor sorpresa (y la triste decepción) llegarán al cabo de unos meses, cuando un joven director de cine mejicano se pone en contacto conmigo para hacerse con los derechos del libro por el periodo de un año ¡Quieren hacer una película con “No siempre ganan los buenos”!

Me pagan por estos derechos, pero se cumple el año y el proyecto, tras varias llamadas a la calma, finalmente no llega a término. Adiós, México lindo. Lloré la pérdida con tequila y rancheras.

El título es tan bueno que desde que publiqué el libro, dos autores lo han elegido para titular sus novelas.

Por fin, y gracias a la insistencia de mi hermano Fernando, he recuperado los derechos de explotación de “No siempre ganan los buenos” y ha sido mi propio hermano quien ha maquetado la novela, buscado la portada y subido a Amazon para que cualquiera pueda acceder a ella.

]No siempre ganan los buenos - Nacho Guirado

Así que aquí sigue, viva todavía, a la espera de nuevos lectores que quieran descubrir por qué no siempre ganan los buenos.

Nacho Guirado

30/04/2021

Crítica social

De topillos y hombres

2.-

Dejé de contar al llegar a 100. Durante cuatro meses, cada nueva captura subía al marcador del grupo de WhatsApp familiar. Al principio, en la emoción de la caza, Carlota, la pequeña de la casa, me acompañaba a revisar las trampas y festejaba nuestros primeros éxitos. Hasta que una rata topo salió viva. El cepo no le había roto el cuello, únicamente le había pillado el morro y el animal se debatía con gran sufrimiento. ¿La soltamos?, preguntó consternada ante aquel animal sufriente. Un instante antes yo me había preguntado lo mismo. Pero, ¿soltar al animal herido apiadado por su dolor y después continuar colocando trampas para contener la plaga? ¿O quizás dejar de matar animales tras percibir el sufrimiento en su agonía? Hasta entonces las trampas me los habían devuelto muertos y no hubo dilema; al fin y al cabo eran ratas de campo, animales que horadan la tierra devorando raíces, matando árboles, creando cráteres donde la bota se hunde y la segadora se traba. No, pedir a la niña que no mirase y romper la columna del topillo herido contra una piedra no fue divertido. Pero sigo colocando trampas y sólo dejé de contar al llegar a cien. En algún momento había que parar.

Crítica social

De topillos y hombres

1.-

Hoy por la mañana revisé las ocho trampas y sólo con una había tenido éxito. Al extraer de la tierra el cilindro descubrí el cadáver de una rata topo. En realidad, se trataba nada más que de una cría que, inexperta, no había desconfiado de las varillas de plástico que se interponían en la galería y que, al tocarlas, habían activado el cepo que la mató. Las demás trampas también habían saltado, sí, pero sus resortes habían reaccionado a la tierra empujada por alguno de los congéneres de la cría. Como de costumbre, cogí el animal muerto y lo arrojé al viejo tocón donde acostumbramos a celebrar la hoguera de San Juan. Una hora más tarde, no quedaba nada. Un ave rapaz, o quizás alguno de los muchos gatos que habitan nuestro pueblo, había dado buena cuenta del pequeño roedor.

Recomendaciones

El abismo de la cama

Fue después, al hacer una selección de relatos para presentarme al Alfonso Grosso de Sevilla, cuando descubrí que todos giraban, de un modo u otro, alrededor de la familia. De ahí al título hubo sólo un paso: “Retratos de familia”.

El año que comienza  será para mí especial en lo que a números redondos se refiere. Como el Fin de Año, los aniversarios medidos en lustros son hitos de carretera cuya finalidad no va más allá de hacernos ver en qué punto del camino nos encontramos.  Este año que comienza está marcado en rojo para mi familia. Hay mucho que celebrar, y mucho acerca de lo que reflexionar. Como preludio, comparto con vosotros el relato más especial de la colección. Espero que disfrutéis con “El abismo de la cama”.

 

Podéis encontrar "El abismo de la cama" en este enlace.

Relato incluido en "Retratos de familia", disponible en este enlace de Amazón.

Recomendaciones

La mano de arcilla.

La fotografía del tapiz de la página web es mi mejor carta de presentación. Una espalda, una camilla, útiles de escribir, un texto, un paisaje, mi uniforme de fisioterapeuta. Nada escogido al azar. El paisaje es el cuadro que cada mañana enfrento desde el estudio donde aún me afano por escribir; la camilla, mi herramienta de trabajo desde hace veinticinco años; las plumas y el tintero sí, son puro artificio ­­-qué haría yo sin el teclado de un ordenador ahora que ni entiendo mi propia letra- idea de Pablo Nosti, buen amigo de café y estupendo fotógrafo, pero la espalda es la de Celia, mi hija mayor, la letra que adorna su espalda, la cuidada caligrafía de mi esposa María Luisa, y el texto, las primeras líneas del relato La mano de arcilla.